“El sentimiento vital virgen del animal permitía evocar en mí todo lo bueno. Y apartándome del animal, un instinto me condujo a lo abstracto que me conmovía aún más, me conducía al segundo rostro en el que el sentimiento vital suena de un modo totalmente puro.” Las palabras pertenecen al pintor alemán Franz Marc, pero podrían estar en boca de Prudencio Hernández. Basta recordar los elefantes azules, amarillos y rojos del argentino para encontrar lazos familiares con el expresionista. En ambos se nota el amor por una Naturaleza que se expresa con armonía. La serie Mystical habla del interés de Prudencio por una realidad superior, un intento de elevarse por encima de la realidad material para incursionar por zonas más etéreas. En estos mismos cuadros está el germen de la serie de abstracción que presenta en esta ocasión; más allá de las figuras angélicas hay un gusto por pintar el color como un flujo de energía que recorre toda la superficie. Sus últimas pinturas son puro color, sin líneas ni rastros de figuración aunque con ciertas y medidas insinuaciones al mundo fenoménico. En el proceso creativo de nuestro pintor parece haber tenido lugar una liberación de las formas referidas al mundo material para expresarse a través de la pura sensación. No hay en estas telas el dramatismo desesperado de un gestualista, sino la luminosidad propia de la mancha de color dispuesta en equilibrio, apasionada y sensible. Con esta serie, Prudencio reafirma su voluntad de superar las limitaciones de la reproducción del mundo visible para empezar a cavar las vetas profundas de un universo de sensibilidad pura.

Julio Sánchez

Julio Sánchez, Art Curator - Art Critic